Tema material

Adaptación a la variabilidad natural y cambio climático

Conjunto de estrategias, medidas y proyectos debidamente identificados, evaluados  y priorizados en el tiempo, según escala de riesgo asociado a eventos climáticos, con el fin de brindar acciones que contribuyan a la sostenibilidad de la empresa, sus servicios y su entorno mediante la adaptación a las condiciones y los cambios asociados al clima.

Gestión en 2015

Los resultados de los análisis de riesgos históricos relacionados con cambio climático, ocurridos en los procesos operativos de la empresa, demuestran el impacto que los mismos generan a la infraestructura y por ende a la prestación de los servicios de agua y energía.

Todos los servicios se ven afectados en mayor o menor grado por la ocurrencia de eventos climáticos, siendo la generación de energía y la captación de agua los dos procesos más afectados históricamente por sequía. La distribución, tratamiento y potabilización de agua muestran mayor afectación por las lluvias intensas, mientras que la operación de redes de transmisión y distribución de energía se afectan por tormentas eléctricas y vendavales.

De acuerdo con los registros de los últimos 23 años, el fenómeno de El Niño 2015 – 2016 ha mostrado el comportamiento más bajo de los embalses de EPM.

Mientras que la mitigación se ocupa de las causas del cambio climático, la adaptación se centra en sus efectos. En este sentido, después de los resultados de la fase I del estudio con la Universidad Nacional (que evidenció en la información histórica propiedad de la empresa: un aumento estadísticamente significativo de temperatura, tendencia de largo plazo al aumento de la variabilidad de la precipitación y, en particular, el aumento de eventos extremos, sin cambios generalizados en los acumulados mensuales o anuales de la precipitación),  durante 2015 EPM avanzó en la definición de unos nuevos términos de estudio, con el fin de obtener aplicaciones de la modelación general a cada uno de los negocios, que  pretende iniciar en 2016. Así mismo obtuvo un análisis de resultados de las encuestas realizadas  al interior de la empresa, con el fin de identificar los principales riesgos ocurridos en la operación de los negocios asociados a cambio climático, los controles existentes y  las necesidades de nuevas medidas o esquemas de prevención y control. Las siguientes son algunas de sus principales conclusiones:

  • En los procesos de la empresa se deben  diferenciar los riesgos asociados a clima y garantizar  esquemas de control y gobierno.
  • Se debe contar con análisis de sensibilización financiera respecto a eventos climáticos y definir un plan para su integración y toma de decisiones.
  • Se han tenido desviaciones en el presupuesto operativo desde COP 75 a 3,000 millones. (Durante el fenómeno de El Niño de 1997 y 1998 la desviación fue de COP 75,000 millones, mientras que en el de 2015–2016, COP 634,000 millones aproximadamente).
  • La mayor cantidad de controles históricos han sido correctivos.  Los más efectivos son los cambios en tecnología, refuerzos de la infraestructura, gestión interinstitucional, sensibilización y educación.
  • En el proceso de Planeación y diseño de la Infraestructura de energía es necesario incorporar criterios de cambio climático para estudiar la correlación real entre el aumento de la temperatura y las proyecciones de demanda de la energía eléctrica en las  diferentes geografías del sistema eléctrico de la empresa, con el fin de definir estructuras más fuertes y resilientes.
  • En la planeación de operación de las captaciones de agua, es importante conocer la historia de la cuenca en términos de sedimentos e involucrar proyecciones de cambios respecto a eventos climáticos. Así mismo, considerarlas  en la planeación del diseño de la infraestructura.

Dada la alta vulnerabilidad que presenta el recurso hídrico, la empresa debe estudiar opciones tecnológicas con otros recursos naturales para poder responder a sus necesidades de demanda y expansión o crecimiento.

Ante la ocurrencia del fenómeno de El Niño 2015, cuya  intensidad máxima coincide con la primera temporada seca de comienzos de 2016, se realizó gestión empresarial orientada a la  minimización de los impactos en la prestación de los servicios públicos.

Se destacan las siguientes acciones:

  • Disponibilidad de contratos de energía de largo plazo, establecidos con anticipación,  para reducir parte de los efectos que el incremento del mercado genera en las tarifas de energía.
  • Gestión interinstitucional y comunitaria.
  • Reuniones con los diferentes grupos de interés.
  • Articulación de acciones entre las empresas del Grupo.
  • Campañas de sensibilización interna y externa en relación con el uso eficiente de los servicios de agua y energía.
  • Generación planeada de la termoeléctrica La Sierra a partir de combustible líquido por la poca disponibilidad de gas natural en el país.
  • Bombeos de agua cruda desde otras fuentes de agua lejanas a las plantas de potabilización para contrarrestar la disminución de los caudales de las fuentes directas y mantener la continuidad del servicio de agua.

Más información se encuentra disponible en:  http://www.epm.com.co/site/

Por su parte en las filiales del Grupo EPM:

Eegsa, ante el incremento de los eventos  climáticos, decidió realizar estudios para proyectar las  alteraciones de las variables climáticas y  poder tomar medidas de adaptación, toda vez que en  el año 2015 se presentaron daños a la red de distribución por la presencia de lluvias constantes y  vientos fuertes, con costos de atención  que ascendieron  a COP 814 millones. Se propuso el proyecto de  instalación de cuatro estaciones meteorológicas para monitorear variables climáticas (iniciará en 2016).

ESSA, realizó mantenimiento de las plantas instaladas para garantizar el funcionamiento de los equipos de generación fotovoltaica en 15 escuelas rurales, ubicadas en el área de influencia de la organización, como parte de su proyecto de generación de energía fotovoltaica.

CHEC, a través de pactos establecidos por la cuenca con el  Consejo de Cuenca  del río Chinchiná,  participó   en  la implementación del modelo WEAP para la estimación de balances oferta-demanda en la cuenca bajo escenarios de cambio climático, realizados en el marco del Proyecto para la Adaptación y Resiliencia, patrocinado  por la  Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid). La empresa firmó un convenio con el municipio de  Chinchiná y Ascondesarrollo para  realizar acciones  de  recuperación  y conservación en las cuencas altas de los ríos Campo Alegra  y Chinchiná. Asimismo, adquirió 322 hectáreas en la cuenca  alta del río Chinchiná, para un total de  6,415  hectáreas  dedicadas  a   la conservación; suscribió un convenio con Aguas de Manizales para realizar el monitoreo de los efectos de cambio climático en la cuenca del río Chinchiná sobre los componentes flora, fauna y agua, y se vinculó al proyecto BANCO2 de la Corporación Autónoma del Oriente, Cornare, para lograr la compensación de 14,328.75 Ton/año CO2 eq de emisiones en un período de 24 meses en el área de influencia de Corpocaldas y CHEC .

Delsur, realizó estudios de análisis de riesgos naturales en 6 subestaciones.

ENSA, definió el procedimiento para la identificación, prevención y atención de emergencias ambientales ocasionadas por fenómenos naturales.

Aguas de Urabá, construyó dos pozos para la captación de agua subterránea, con el fin de mejorar la continuidad del servicio en época seca por la disminución significativa de la oferta de hídrica de las fuentes superficiales. Igualmente, avanzó en la articulación de los planes de contingencia de la empresa a los planes municipales y participó en el programa de cambio climático y paz para la región de Urabá, liderado por el Municipio y la Gobernación de Antioquia.

 

Palabras Claves

Adaptación, Cambio climático, Resiliencia, Riesgos, Vulnerabilidad,